Ya publicamos en su momento una guía para preparar tu coche para el invierno aragonés. Pero preparar el coche es solo la mitad de la ecuación. La otra mitad, la que realmente marca la diferencia en una situación de riesgo, es saber cómo conducir cuando la carretera se complica. Y en Aragón, entre el cierzo, las heladas nocturnas en la Hoya de Huesca o las nevadas en los accesos al Pirineo, eso pasa con más frecuencia de lo que nos gustaría.
Esta guía no es para aprender a conducir en competición. Es para que la próxima vez que salgas por la mañana y veas la carretera brillante, sepas exactamente qué hacer.
Antes de salir: las comprobaciones que no puedes saltarte
El momento más peligroso no siempre es cuando estás conduciendo, sino cuando decides salir sin haber comprobado lo básico.
Los neumáticos. En Aragón no es obligatorio llevar neumáticos de invierno por norma general, pero sí lo es llevar cadenas si la DGT las exige en una carretera concreta. Lo que sí es obligatorio en cualquier caso es que los neumáticos tengan suficiente dibujo: el mínimo legal es 1,6 mm, pero con nieve o hielo, por debajo de 3 mm el agarre cae de forma notable. Revísalos.
La visibilidad. Sal con tiempo para quitar toda la nieve del coche, no solo la del parabrisas. La nieve en el techo puede deslizarse hacia el cristal trasero cuando frenas, y la que cae al suelo puede crear problemas al vehículo de detrás. La DGT puede sancionar por circular con el vehículo sin despejar correctamente.
El nivel de líquido anticongelante. Si el coche lleva tiempo parado o si tienes dudas, compruébalo antes de salir. Un motor que congela el líquido refrigerante puede sufrir daños graves.
La batería. El frío reduce la capacidad de las baterías, especialmente en las que ya tienen algunos años. Si el motor arranca con dificultad en los días fríos, es una señal de aviso.
En marcha: cómo adaptar tu conducción al firme deslizante
Cuando la carretera está nevada o helada, las físicas del coche cambian mucho. Los mismos frenos que en seco te paran en 30 metros pueden necesitar 10 o 12 veces más distancia sobre hielo. Eso obliga a replantear cómo conduces desde el primer metro.
Velocidad y suavidad. La norma más importante es conducir siempre por debajo de tu límite de reacción. En firme nevado, eso significa velocidades que en condiciones normales te parecerían ridículas. Los cambios de velocidad, dirección y frenada deben ser lentos y progresivos. Cualquier movimiento brusco puede hacer que el coche pierda adherencia.
La distancia de seguridad. Multiplica por tres o cuatro la distancia que mantienes habitualmente con el vehículo de delante. En hielo, no existe la frenada de emergencia eficaz: existe reducir la velocidad con mucha anticipación.
El frenado. Si tu coche tiene ABS (el sistema que impide que las ruedas se bloqueen al frenar, presente en casi todos los vehículos desde 2004), pisa el freno con firmeza y mantenlo así. El ABS hará el trabajo de modular la presión. Si tu coche no tiene ABS, la técnica es pisar y soltar el freno en ciclos rápidos para evitar el bloqueo.
Las curvas. Entra siempre más despacio de lo que crees necesario. En una curva sobre nieve, el coche puede seguir recto aunque gires el volante si la velocidad es excesiva. La reducción de velocidad debe hacerse antes de la curva, nunca dentro de ella.
Las cuestas. En una bajada con hielo, el freno motor es tu mejor aliado: baja una marcha antes de empezar a descender y deja que el motor frene el coche. En una subida, mantén una velocidad constante desde abajo: parar y volver a arrancar en un puerto nevado puede ser imposible.
Las carreteras aragonesas que más cuidado requieren en invierno
No todas las carreteras de la región se comportan igual cuando llegan el frío y la nieve.
Las carreteras de la comarca de las Cinco Villas, especialmente la A-127 entre Ejea y Sádaba o los accesos a localidades como Sos del Rey Católico, pueden helarse por las noches de manera silenciosa: sin que haya caído nieve visible, el agua de lluvia o el rocío se congela sobre el asfalto y forma lo que se conoce como hielo negro, casi invisible y extremadamente peligroso.
Los accesos al Pirineo desde Huesca o desde Jaca son los más exigentes en invierno. Si vas a subir a la estación o a pasar el fin de semana en el valle de Hecho o de Ansó, consulta el estado de la carretera antes de salir en la web de Gobierno de Aragón o en la app de la DGT, y lleva cadenas aunque el cielo esté despejado cuando sales de casa.
La A-2 a la altura de Calatayud y los accesos desde la meseta pueden verse afectados por nevadas sorpresivas cuando hay borrascas del oeste. No es inusual que la autovía corte o restrinja el tráfico durante algunas horas.
Qué hacer si te quedas atascado
Si te quedas parado en la carretera por nieve o por un accidente, estas son las prioridades:
Enciende las luces de emergencia de inmediato. Coloca el triángulo de señalización si puedes hacerlo con seguridad. Ponte el chaleco reflectante antes de salir del coche. Avisa al 112 si hay heridos o si la situación pone en riesgo la seguridad de otros.
Si el coche está en marcha y hace mucho frío, puedes usarlo como refugio, pero abre ligeramente una ventana para evitar la acumulación de monóxido de carbono si hay nieve tapando el tubo de escape.
Conclusión
Conducir con nieve o hielo en Aragón no requiere habilidades especiales, pero sí requiere anticipación, calma y haber hecho los deberes antes de salir. La diferencia entre un viaje seguro y un susto está casi siempre en la velocidad y en la distancia de seguridad. Si dudas, no salgas. Y si tienes que salir, hazlo con el coche en perfecto estado.
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